domingo, 27 de febrero de 2011

El silencio reina en los servicios. Es para mí el lugar ideal para relajarse en un momento de tanto estrés, tantas llamadas, tantos informes…

Me levanto, atuso mi falda y mi blusa en el preciso instante en el que me inclino para tirar de la cadena. De repente un sonido extraño, al otro lado de la pared, me mantiene a la escucha…

Parece que... alguien... está... sí... síi.... estoy segura, tras la estrecha mampara de madera que separa mi servicio del contiguo se oye un ruido de respiración agitada.

Me quedo expectante y callada pegando más mi oreja a la pared, sin mover un solo músculo, intentando agudizar mi oído. Está clarísimo: Alguien está jadeando y un sonido rítmico, acompasado por una respiración entrecortada me lo confirman. No hay duda: Un hombre se está masturbando al otro lado del panel. Pequeños gemidos, respiración agitada acompañada de un machacón y continuado sonido me confirman que eso es lo que está haciendo. Ufff...

Sonrío y me pongo a pensar en quién puede ser. He visto a Manuel en su despacho, Víctor está fuera… quizás sea el nuevo contable, no, pero no creo... La verdad es que puede ser cualquiera. Hay más de cincuenta hombres trabajando en esta oficina.

Está excitado, se nota en cada bramido que expulsa para tomar aire y en como su respiración se hace cada vez más fatigosa.

- Te quiero follar - me parece haber oído entre uno de sus susurros.

Me estoy imaginando su cuerpo sentado, sus pantalones bajados, su camisa desabrochada, su mano frenética sobre su enhiesto miembro. Vislumbro su cara en mis pensamientos y me dejo llevar, quiero pensar que es José, el de marketing, ese chico tímido que siempre me sonríe, el que con apenas un gesto de su mirada me está diciendo "guapa".

Tiene que ser él... quiero que sea él. Además quiero pensar que estoy en sus pensamientos, hoy le he notado más atento que otras veces a mis movimientos. Ahora recuerdo que cuando me puse a hacer unas fotocopias, por el rabillo del ojo no perdía detalle de mis piernas. Ya me parecía a mi que la minifalda de hoy, iba a causar sensación.

Ufff, ahora que me doy cuenta, la que está poniéndose terriblemente cachonda soy yo. La temperatura ha atravesado el panel que nos separa y ni me he dado cuenta que una de mis manos está dentro de mi blusa acariciando mi pezón izquierdo levemente. ¿Pero qué me pasa?, creo que esto es surrealista, pero tan morboso...

Sigo con mi oreja adherida a la pared, escuchando con total claridad como mi compañero sigue en su faena, mientras yo intento disimular mi propia respiración, que inevitablemente se va agitando por momentos. Me tapo la boca con el dorso de mi mano izquierda, pues la derecha ha ido a colarse entre mis muslos y alcanza con premura mi sexo ardiente. Nos estamos tocando mutuamente, al menos en nuestros pensamientos, quiero pensar que así es, necesito creer que es su mano la que se abre paso en mi entrepierna, la que surge como un fuego que invade mi sexo.

Su voz se vuelve ronca, la mía se esconde entre hipidos, y casi a la vez nos estamos corriendo... entramos en un orgasmo prohibido, secreto y adorable apagando nuestras voces en el silencio de los servicios.

Tras unos segundos, puedo escuchar como se va reponiendo del sofoco y como yo misma intento calmar el calor de mis mejillas con ambas manos.

Se oye la puerta de su cubículo y como abandona los servicios. Estoy a punto de salir y descubrir si realmente se trata de José, pero prefiero no ser yo la descubierta en ese plan de espionaje que he tenido con él. Es mejor que siga pensando que me ha tenido en su intimidad y que me ha hecho ver las nubes. Y efectivamente, lo ha conseguido.

Salgo por fin, me miro al espejo, humedezco ligeramente mi nuca y abandono los servicios.

Al pasar junto a su mesa, ambos disimulamos, pero aunque él se haga el desentendido, su corbata torcida y su mirada lasciva, me hacen entender que no estaba equivocada, es él... tiene que ser él.

Ha sido un polvo de ensueño o un sueño de polvo, pero más que delicioso. Será mi secreto... nuestro secreto.
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15 comentarios:

Te susurraré... dijo...

A eso le llamo yo aprovechar las pausas en el trabajo. Jaja.
Muy bueno.

latrís dijo...

Jajajaja, y yo saliendo a fumar!!! qué estupidez!
Oye, pero.. una cosita, y si no es él? y es el que peor te pueda caer de la ofi? Vaya chasco no? jijijii
Un besote Lydia

Caricias dijo...

Ummm, yo no hubiera podido evitar el invitarle a gritos! jajaja
Buenísimo Lydia!
Te dejo mis caricias y un besazo

Novicia Dalila dijo...

¡¡Que morbo¡¡¡ En ese momento era él, tal cual, sin condicionamientos, sin presiones... Nada que ver con su actitud si realmente te hubiera tenido delante ;-)
Enhorabuena por ese momento, Lydia.

Un beso

Juan dijo...

fantastico, ves como puedes, tienes esa habilidad. Un besazo.

Belén dijo...

Qué cosas, os habéis acostado sin hacerlo...

Besicos

Diario de Arquímedes dijo...

Y yo aprovechando cualquier pausa para salir a contaminar mis pulmones..tendre que pasar por los servicios!

Lou dijo...

jjajaj! muy bueno. :-))

Raúl dijo...

Me limitaré a decir aquello de: qué bien escrito, Lydia.

Relatos en privado dijo...

Da gusto follar así.

Luna dijo...

Ojala pudiera escuchar eso yo en mi trabajo... sería excelente...

La brisa de la noche dijo...

Y luego un café...

Sam Mezylv dijo...

Yo no se si me hubiera quedado a seguir oyendo. De repente si... por qué no?...
Los contables son muy fomes... asi que seguro el de marketing.. Tienen más imaginación!!

Bezozzz morbosillos para ti...

Sam Mezylv dijo...

Yo no se si me hubiera quedado a seguir oyendo. De repente si... por qué no?...
Los contables son muy fomes... asi que seguro el de marketing.. Tienen más imaginación!!

Bezozzz morbosillos para ti...

Sinue dijo...

es genial, el no saber,,,,,,,,,,ufff

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